A los padres no nos importa si nuestros hijos aprenden, solo si aprueban, a la sociedad tampoco.

Importa la meta, no el trayecto. Importa la nota pero no cómo se ha llegado hasta ella, ¿quedará algo de ese conocimiento en sus cabezas?, ¿Cuánto de lo aprendido se ha deducido y cuanto se ha “engullido”, cuanto usarán en su vida…, cuanto talento perdido o apagado?

Tampoco importa mucho qué les enseñen ni cómo, parece más importante el hecho de que estén ocho horas o más en el centro educativo, que vayan a colegios bilingües, que tengan muchas actividades extraescolares y que dominen varios idiomas.

No siempre los libros son la mejor forma de aprender
No siempre los libros son la mejor forma de aprender.

Quizá deberíamos tratar de entender qué puede estar pasando cuando, a pesar de todo ese número de horas deben seguir con clases extraescolares, de apoyo, múltiples trabajos, tareas para casa, etc.

Yo creía (y aún lo creo), que el cerebro humano es una herramienta muy eficaz y siempre está ávido de conocimientos.

Si observamos a un bebé, veremos que todo lo toca, lo chupa, lo analiza…y cuando descubre un uso y lo hace funcionar, lo aprende. El adulto solo ha puesto a su alcance el objeto y le ha provisto de un entorno tranquilo y seguro, lo demás viene dado por la propia naturaleza y el deseo de descubrir.

Cuando el bebé o el niño, descubre algo que funciona, ya sea un útil, una conducta, una secuencia…tiende a repetirlo, y esto es exactamente el aprendizaje.

En cambio, cuando van al colegio, poco a poco vamos eliminando el deseo de descubrir de los niños, y se va limitando su autonomía y su iniciativa. Sucesivamente, según van pasando los cursos, van permaneciendo más tiempo oyendo multitud de conocimientos y se va olvidando todo lo demás.

En la actualidad hay un gran debate abierto sobre el sistema pedagógico. Se oyen todo tipo de opiniones dispares y seguramente todas tengan bastante razón y seguramente también, el equilibrio esté en la fusión de varias tendencias.

Pero lo que casi nadie discute es que hay que hacer un cambio decisivo al sistema que tenemos en la actualidad. Los que se centran en los resultados, dicen que son cada vez peores y la preparación de base de los universitarios deja mucho que desear; y los que miran más los procesos ven profesores y alumnos estresados y baja motivación de unos y otros.

Yo quiero aportar algo que veo a menudo y algunas preguntas que no dejo de hacerme, como:

Qué pasa con el idioma, por ejemplo, cómo es posible que tras un buen número de horas lectivas de ésta asignatura, muchos alumnos sigan necesitando academias donde soltarse a hablar, comprender, etc. y tienen entre 5 y 8 horas a la semana de clase, desde infantil a secundaria…eso son muchas horas.

¿Es que nos cuesta comprender que hablar el idioma implica: hablar y escuchas, escuchar y hablar, mucho, mucho, mucho, y luego escribirlo, pues así es como realmente se aprende un idioma, y quien quiera saber muchísimo de gramática, pues que estudie filología inglesa.

Pero hablar y entender solo será posible si no paramos de hablar, escuchar y leer mucho inglés.

Tampoco encuentro explicación a esos trabajos extenuantes que mandan los profesores para casa y que tiene a gala aplicar algunos centros educativos que además se consideran “buenos”, lo cual suele ser una técnica de dudosa pedagogía porque llega a ser ineficaz.

No me parece lógico ni práctico que al final de cada clase y de cada asignatura, tengan por costumbre mandar para casa toda una hoja de ejercicios, sino más, (que en ocasiones ni leen lo que mandan o se darían cuenta que son ejercicios orales para hacer en el grupo dentro de la misma clase), más la lectura de un libro (en varias asignaturas) y algún trabajo adicional.

Hay chicos/as que acaban muy tarde de hacer sus tareas, después de ocho horas de clase, a mayor gloria de esos hipotéticos centros “buenos”. Deberían saber los profesores que los chicos tienen tanto trabajo a veces, que acaban haciéndolo los padres, hermanos, etc, convirtiéndose en ineficaz el planteamiento.

A esas prácticas extrañas hay que añadir otras tales como, esos exámenes de recuperación que hacen todos los de la clase, tanto si se aprobó en su día como si no. Ante lo que muchos se preguntan ¿para qué esforzarse por aprobar si luego voy a tenerme que volver a examinar?, donde además está la duda de si se aplicará la nota del examen o la de la recuperación, que solo faltaba que fuese más baja.

O esos temas que no se dan en clase pero que mandan preparar en casa por su cuenta,…sin comentarios.

O exámenes en los que cae todo, hasta lo que no se ha dado aún… y cuando vas a revisar o a protestar, corres el serio riesgo de que te bajen la nota de alguna otra pregunta que ¡mira tú por donde!, estaba mal calificada.

No es que quiera arremeter contra los profesores, pues bien es cierto que la mayoría son profesionales sensatos que saben lo que hacen, lo que en realidad quiero mostrar, tal como empecé diciendo, es que lo último que interesa es el aprendizaje todo se reduce a calificaciones y a contenidos, más o menos digeridos.

Mi aportación a todo este deseo de cambio, es que se ponga el énfasis en el aprendizaje. Que se revise el cómo y se ponga interés en el camino que hace posible el aprendizaje y que se valore que aprender no es exactamente aprobar, sino conocer, es saber e interiorizar.

Más allá de qué se estudia, debería estar el qué se aprende, qué se sabe y se comprende y qué es exactamente lo que motiva y lo que genera deseos.

Y tú ¿qué opinas?, ¿qué crees que debería hacerse para mejorar el sistema educativo?. Deja tu opinión y haz tus comentarios.

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2 comentarios en “A los padres no nos importa si nuestros hijos aprenden, solo si aprueban, a la sociedad tampoco.

    1. Elena Corbella Sombría

      Es una pena pero en muchos casos no les queda tiempo para nada, porque tienen tanto trabajo de tareas que solo pueden limitarse a responder lo que se espera que responda. Es una pena pues justo ese factor es uno de los muy decisivo para realizar un buen aprendizaje...
      Gracias por tu aportación Mariángeles. ¡No dejes que su creatividad se apague!.

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