Claves para ayudar a tus hijos a que organicen su tiempo.

...-No se organiza, pierde mucho tiempo, acaba siempre tardísimo, se distrae con el vuelo de una mosca…-frases como ésta escucho todos los días, es una de las cosas que sucede a casi todos los alumnos, en particular a partir de secundaria.

Y, ¿por qué?

Bueno, en realidad habría que preguntar ¿qué esperabas?. Les hemos enseñado a hablar, a caminar y a vestirse, pero ¿les hemos enseñado cómo hacer eso de estudiar?, muchas veces les decimos cosas como: …-vamos, ponte que se te hará tarde-…, pero, ¿cuando empezaron a caminar les dijimos: -vamos, un paso tras otro-,? no, sencillamente les cogimos de las manitas y pusimos a prueba nuestros riñones y paciencia.

Pues con éste asunto es igual.

La organización genera buenas estructuras para el estudio

Pretendemos que un buen día a una instrucción nuestra la obediencia sea inmediata y satisfactoria.

Recuerdo una conversación con una madre que estaba bastante agobiada porque su hijo le consumía muchos recursos desde la mañana. Ella me comentaba que desde que sonaba el despertador ponía en marcha a su hijo de 8 años, pero tenía que repetir cada dos minutos las cosas que tenía que ir haciendo o no se hacían. Cuando ya dejaba al niño en el colegio había acumulado una gran cantidad de estrés para empezar el día.

Esta dinámica producía dependencia por parte del niño, que se había acostumbrado a hacer lo que se le mandaba sin ninguna autonomía, y tensión para los dos debido al volumen y la agitación que incluían las instrucciones, justo lo contrario a lo deseado: actuar con independencia y fiabilidad sin tener que estar encima.

Mi consejo fue doble: que deje preparada por la noche su ropa y sus cosas del cole, y levantarle 15 minutos antes. La madre no había tenido en cuenta que el hijo es más pequeño y que su velocidad y respuesta ante las cosas no son las mismas que las de una madre, adulta, y con el tiempo medido al minuto  (como todas las madres y padres).

En esa casa se acabaron las carreras matutinas, pero, ¿cómo afecta esto a nuestros caso de hoy, la gestión del tiempo de estudios?, pues yo creo que es básicamente algo parecido.

Por una parte, los chicos no tienen la misma percepción del tiempo que los adultos, ni las mismas necesidades, ni tampoco han desarrollado aún el mismo grado de responsabilidad y actúan por imperativo, en muchas ocasiones sin conocer las razones.

Aunque en realidad da igual que se las cuentes, ellos sencillamente no las entenderán pues deberían ir experimentándolas hasta entenderlas.

Por otra parte, los padres a veces no comprendemos que nuestros hijos tienen que desarrollar mecanismos que les hagan eficaces con los estudios.

Les decimos: -estudia, haz las tareas y así luego tienes más tiempo para hacer lo que quieras- y está muy bien, pero en realidad son palabras, lo mismo que son palabras decirles -haz tu cama y recoge tu ropa-, si no les decimos (al menos una vez) cómo esperas que quede la cama y cómo doblar su ropa para que quede parecido a doblado, no sabrán ni por dónde empezar y seguramente acaben en un motón dentro del armario.

Si deseas que sean autónomos, que se pongan sin protestar, que no pierdan tiempo y que lo haga todo bien, no pierdas tiempo y dile cómo.

Pero antes de empezar aclaremos algunas cosas.

Sabemos lo que se entiende por ser autónomo: que haga sus tareas y estudie solo/a sin necesidad de que algún padre, hermano mayor, etc, esté a su lado constantemente.

Sabemos lo que significa qué es “no perder el tiempo”: que llegada la hora pactada se pongan sin demoras, sin discusiones, sin distracciones…

Sabemos lo que significa que lo haga todo, es decir, que no deje pendiente ninguna tarea, se lea los libros que les mandan, hagan los trabajos…

Pero, ¿qué es para ti que lo hagan todo bien?. Aquí seguro que hay discrepancias, para unos padres esto significa: limpieza y orden, y si no está a satisfacción del padre/madre que lo revisa, se arranca y empieza de nuevo. Para otros es: trabajo completo y legible. Para otros: basta con que los hijos les digan que lo han hecho todo bien…

De manera que aquí tienes que decidir qué es para ti “que esté bien”, pero ¡ojo! Con las super exigencias, porque a veces dicen más de los deseos de los padres que la eficacia de un buen trabajo.

Sé de casos que los padres exigen tal pulcritud en sus cuadernos que los chicos pasan más tiempos satisfaciendo esos deseos que siendo eficaces a la hora de asimilar la tarea que realizan, corriendo el grave riesgo de que un buen día digan los hijos “se acabó, ya no quiero seguir con esta tarea de chinos” y dejen de hacer todo.

Si ya tienes claro que es para ti “bien”, lo siguiente es ayudarles con el “cómo”.

1.       Pacta con tu hijo/a la hora de comienzo de estudio y ten en cuenta que deben descansar.

2.       Revisa su agenda y organiza la tarea en función del día siguiente. Han de estar hechas al menos esas tareas, y hay que valorar trabajos que están en marcha, lecturas, o cosas que estén atrasadas: exámenes de recuperación…

3.       Si es de los que se despistan con el vuelo de una mosca, tendrás que ponerle un reloj cerca y pactar un tiempo de trabajo con él/ella adaptado a la tarea a realizar. El tiempo no ha de ser ni muy dilatado, ni escaso, pues no conviene fomentar ni el despiste ni la frustración.

4.       Cada tarea tiene un tiempo distinto para ser ejecutada y entre una tarea y otra se debe producir un descanso breve (5-7 min.)

5.       Los chicos/as deben trabajar solos durante ese tiempo y deben tener claro que es un tiempo límite, para que se centren en esa tarea.

6.       Al finalizar cada tarea deben mostrarte qué han hecho, valorando si el tiempo acordado ha sido suficiente, o se deber readaptar, y también la calidad de lo que se ha hecho.

7.       Poco a poco, cuando acepten la dinámica y vayan aprendiendo a gestionar así su tiempo, irán adquiriendo autonomía y no tendrás que revisar cada cosa que vayan haciendo.

8.       Además, habrán comprendido qué se entiende por una trabajo bien hecho y presentado, y qué no es admisible.

A grandes rasgos este procedimiento debería ayudarte y ayudarles a ellos a conseguir estas metas tan deseables.

Deja tus propios trucos que te hayan servido para ayudar a tus hijos a centrarse, o tus comentarios y dudas.

Si crees que puede ser de utilidad para otros padres, ya sabes ¡compártelo!.

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