El verdadero motivo por el que tu hijo volverá a suspender éste nuevo curso

Comienza el curso y con él se renuevan las esperanzas de que nuestros hijos inicien un nuevo camino y, ésta vez, de éxito en los estudios.

Cuando los chicos suspenden, quién fracasa
Cuando los chicos suspenden, ¿quién fracasa?

Si tienes un estudiante ejemplar, autónomo, responsable y con buenos resultados, ¡enhorabuena! porque ese es justo el objetivo de todos los padres, en cambio, son muchos los padres que cruzan los dedos cada año a comienzo de curso pensando en qué profesores les habrá tocado, con qué compañeros de mala vida se juntarán, cuanto profesores extraescolares tendrán que contratar, o cuantas velas a todos los ángeles tendrán que poner y rezar para que las cosas salgan diferentes a otros años.

Pero seamos sinceros, si se hacen las cosas de siempre, pasaran las cosas de siempre.

Realmente hay muy pocos alumnos poco capacitados para no sacar adelante los estudios de la formación reglada, porque siendo objetivos, los planes de estudio están adaptados a su edad y capacidad (aunque quizá esto habría que matizarlo, algo así como “están los planes de estudio a favor o en contra del estudiante”) …lo anotaré para hablar de esto en otro momento.

Esto significa que la gran mayoría de alumnos pueden sacar adelante los estudios con normalidad, pero entonces ¿por qué hay alumnos que repiten una y otra vez; que parece estar siempre inadaptados; que parecen llevar una etiqueta de “imposible para mi”?

¿Habéis oído hablar del Efecto Pigmalión?.  Aplicado al entorno escolar hace referencia a cómo las expectativas del profesor sobre el alumno pueden condicionar su comportamiento hacia él y afectar a su evolución académica.

Os dejo un enlace muy interesante que habla de éste fenómeno pigmalión

Éste artículo viene a decir que el profesor es el instrumento didáctico más potente y que así como él trate a sus alumnos, así le responderán.

Se han realizado muchos experimentos sobre éste fenómeno y el efecto que ocasionan las actitudes, palabras y emociones empleadas por los profesores hacía los alumnos.

Recuerdo que leí uno que, resumiendo muchísimo, hacía referencia a cómo se habían logrado grandes resultados entre un grupo de alumnos calificados de un coeficiente intelectual más bajo de lo normal en relación a los que habían dado un coeficiente más alto, estimulándoles positivamente y fijándoles altas expectativas.

Todos hemos sido alumnos de algún profesor apasionado con su materia que ha transmitido pasión cada día en su aula y ha convertido a sus alumnos en discípulos. O esos profesores que al hacerles una pregunta, por obvia que resultase, te agradecen la participación con una franca sonrisa, antes que elegir una frase en la que te hiciera sentir ridículo, inútil o tonto.

Todos estamos de acuerdo en que tener un gran profesor es una maravilla y hace maravillas con sus alumnos, y lamentablemente hay muchos casos en los que ocurre exactamente lo contrario.

Pero, ¿es suficiente para lograr el éxito estar convenientemente estimulado?. Creo que no, aun siendo éste un factor importante, no es el único.

Dice el artículo que el profesor es el instrumento didáctico más potente para el alumno, yo quiero añadir que los padres somos el instrumento didáctico más potente para nuestros hijos, pues según les hablemos, estimulemos, observemos y pidamos de ellos, conseguiremos unas cosas u otras.

Para explicar mi hipótesis te haré una pregunta:

¿Qué trabajador crees que es más eficaz y obtiene mejores resultados, el que hace todos los días el mismo trabajo, rodeado de las mismas personas y mismas cosas, con el mismo sueldo, y sin otro tipo de incentivos…o aquel que ve reconocido su trabajo y su valía con muestras de agradecimiento de sus jefes, clientes..., con autonomía y creatividad, y con buenos incentivos económicos o sociales?, ¿quién crees que se esforzará más?, ¿quién tendrá nuevas metas, quién seguirá buscando reconocimiento e incentivos?.

Si no quieres que tu hijo repita dinámica semejante a la de otros años en los que cosechó efectos poco deseados, empieza por observar su entorno, y aunque influyen muchísimas cosas en los resultados finales, nos fijaremos uno para empezar:

¿Qué piensa de sí mismo, se siente útil y capaz?

Si la respuesta es NO, sería bueno empezar por ahí.

Una buena forma de comenzar sería dándole la oportunidad de expresar cómo se siente en su faceta de estudiante (que no ha de confundirse con su faceta de persona), y de qué modo podemos favorecer que actué con más autonomía, creatividad, incentivos y estímulos de tipo social, para poner en práctica lo dicho sobre el "Efecto Pigmalión".

Para empezar a hacer cosas distintas y obtener otros resultados, te sugiero:

1.       Si, dile: "Eres capaz", pero para que no se frustren, haz que lo vaya comprobando con pequeñas cosas día a día. Ponles algún reto pequeño cada día en su entorno más cercan, en la casa por ejemplo, algo que no hayan hecho nunca antes y aplaude su éxito. Luego trasládalo al ámbito académico, que ellos mismo te digan cuál es el pequeño reto de cada día, y cuando lo logren apláudelo.

Han de saber que cualquier cosa que se desea realizar por primera ver tiene fases hasta que se completa, son pequeños pasos. Cada paso es asequible y el posterior algo más complejo que el anterior. Cada paso es un peldaño que una vez subido no admite vuelta atrás, es decir, ese paso dado es un objetivo alcanzado y eso es objeto de reconocimiento.

2.       Haz que se sientan útiles pidiéndoles que hagan cosas de utilidad para la familia y que piensen ellos mismos cómo pueden ser útiles a otros compañeros de clase, a profesores, etc. Así sentirán la utilidad dentro y fuera de casa. Pueden ser útiles organizando alguna actividad de manera voluntaria, apoyando en alguna actividad de la clase, mostrándose interesado en actividades ...

3.       No les veas limitados, o sentirán la limitación. Parte del convencimiento de que son capaces, como lo son los demás, el resto de compañeros. Si otros pueden, ellos también.

Pondré un ejemplo.

Es común que muchos chicos no hagan sus camas o recojan su habitación, en cambio ésto constituye una responsabilidad semejante a la de estudiar. ¿Puedes pedirle responsabilidad en los estudios si no saben qué significa "responder" ante otras obligaciones?.

Puedes empezar por decirle: "Los cambios vienen cuando se empieza a hacer cosas,  de modo que como primera medida, puede hacerse responsable de tu cama, de tu habitación".

Si asume que estar atento de sus cosas es su responsabilidad, los estudios empezará a verlos como parte de sus responsabilidades.

Por tanto en nuestro ejemplo, para que acepte cambios en los estudios, empecemos por aceptar cambios en su entorno inmediato, que empiece a entender qué cosas le competen.

Otro día hablaremos sobre la forma de hablar o pedir las cosas, pues tiene trascendencia, pero como anticipo te diré que: si quieres que te haga caso, imagina cómo te gustaría que te pidieran a ti algo nuevo que supone un esfuerzo y que de entrada no encuentras un motivo real para aceptarlo sin más.

Para ayudar a tus hijos a que pasen cosas distintas, hay que empezar a hacer cosas distintas y a pensar cosas distintas.

A lo largo de muchos otros post hablaremos de tantos otros elementos que influyen en los resultados: el ambiente (profesores, compañeros…); situaciones puntuales que pueden ocasionar desequilibrios, cómo asumen las responsabilidades, cómo estudian y qué es lo que ellos entiende por estudiar...,

Intenta hablar con ellos de sus propias expectativas para ese curso, pregúntales ¿qué esperas de éste curso, qué va a pasar?.

Sí contestan:"lo de siempre, será muy difícil y tendré dificultades". Refuerza su confianza y convénceles de que pasarán las cosas que ellos quieran que sucedan, y lo que elijan tendrá un precio, y también un resultado.

Si te dicen: "no hay problema, seguro que ésta vez irá mucho mejor", diles que les crees, y que ha de demostrarlo día a día, no esperarás nueve meses para comprobarlo, los cambios se hacen todos los días.

Los estudiantes tienen que hacer el gran esfuerzo, pero otros en alguna medida también: profesores y padres.

¿Te gustaría compartir algún truco que pones en práctica con tus hijos y que hace que se sienta útiles y capaces y que está directamente relacionado con tener mejores resultados en los estudios?. Deja tus comentarios ¡todos te lo agradecemos!

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2 comentarios en “El verdadero motivo por el que tu hijo volverá a suspender éste nuevo curso

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