Tres consejos para conseguir el reto del año: que tus hijos mejores sus notas

Me gustaría poder decir que tus metas están a tu alcance y que basta con asumir el objetivo con compromiso y con la suficiente vehemencia. Pero desgraciadamente no es verdad.

Ya sabemos que no basta con proponerse firmemente bajar tres kilos, ni dejar de fumar para conseguirlo. Y es aún más difícil si además no depende de nosotros directamente, pero nos damos cuenta que hay que tomar medidas, como pasa con los estudios de nuestros hijos.

La actitud frente al estudio

Es decir, los padres nos damos cuenta de que, si no intervenimos, si no hacemos algo, en el segundo trimestre que comienza ahora, volverá a suceder lo mismo que en el primero, y habrá nuevamente resultados inadecuados.

Pero, ¿qué se puede hacer?.

Sin duda, ayudar a mentalizarse de hacer cambios es un buen comienzo, ya que ser consciente de los cambios que deseamos realizar es esencial para fijar una meta, pero ¡ojo!, muchas veces la meta se compone de sub-metas, o hitos más breves y asequibles que no debemos desdeñar.

Así por ejemplo, si hablamos de algunos de los más típicos retos míticos de principios de año, conviene tener presente que para perder tres kilos conviene alegrarse por cada 100 gramos logrados, y por cada día sin fumar, también, considerando cada pequeña meta un pequeño logro.

De manera que para mejorar los resultados en las notas, ¿bastará con conseguir que nuestros hijos estudien todos los días un poco?, bueno…esto es solo una verdad a medias, no es tan sencillo.

El comienzo de todo cambio empieza por comprender qué se desea cambiar, pero también conocer el estado de la situación actual, el punto de partida y conocer los elementos que están ocasionando el resultado no deseado.

A lo largo del primer trimestre hemos ido analizando cómo ha sido el rendimiento de nuestro hijo/s o estudiante en cada asignatura. Quizá te pueda interesar leer el artículo de éste blog “¡Malas notas!, haz balance y toma medidas”, donde hablábamos de la importancia de éste trimestre a nivel “diagnóstico”.

Es decir, a éstas alturas lo que debería estar muy claro es qué deseamos mejorar, donde se han detectado los fallos, qué materias deberíamos reforzar y qué conductas hay que modificar.

Si hemos dado éste primer paso, conoceremos las medidas que se deben tomar y habremos comprendido que aumentar las horas de estudio no es por si solo eficaz.

Ya sabremos que también hay que organizar el tiempo de una manera determinada, realizar los estudios, deberes y trabajos según lo exige el profesor de cada asignatura y hay que insistir y aumentar la práctica de los temas que menos dominemos.

En las grandes empresas se observa cada producto desde su diseño y se realiza un estudio del comportamiento del producto en el mercado para poder ir ajustado el producto al mercado, obteniendo con ello el mayor margen de resultado.

Actúa como lo hacen en las grandes empresas. Toma el asunto con la mayor objetividad posible. Separa cada elemento que interviene en el resultado final no deseado (materias, profesores, gustos del estudiante…) y evalúa qué falla en cada materia y en cada situación.

En lo que se refiere a los estudios de nuestros hijos podemos ayudarles empezando por hacernos las preguntas correctas:

¿Qué queremos conseguir de nuestros hijos estudiantes?, ¿cuál o cuáles son las metas?

¿Qué esperamos que suceda a partir de ahora?

¿Cómo esperamos que suceda?

Digamos que las respuestas: que estudien más y saquen mejores notas, no son las respuestas mejores para lograr metas, ya que son demasiados abstractas.

Hay que concretar qué se desea conseguir de ellos concretamente y cómo creemos que lo van a conseguir.

Es muy tentador pensar que “estudiar” es algo sencillo que solo requiere esfuerzo y que nuestros hijos no lograr sus objetivos porque no se esfuerzan. De tal modo que, si empiezan a hacerlo, lo conseguirán, y por tanto nuestro papel como padres se debe limitar a insistirles por activa y por pasiva, en que lo hagan, empleando un sinfín de amenazas o premios.

Pero en demasiadas ocasiones exigir “esfuerzo” es una palabra vacía, como la renovación de las promesas de fin de año. Hay que decir en qué consiste el esfuerzo, qué esperas y cómo hacerlo para lograrlo.

Por tanto, vuelve a pensar en ¿qué deseas que suceda con las notas de tus hijos?, ¿cuáles son tus metas como padre/madre, coinciden con las de tus hijos, estás siendo realista, justo…sabes concretamente lo que quieres y lo que quieren ellos..?.

Hay padres que se conforman con aprobados, otros exigen sobresalientes o matrículas y no aceptan notas inferiores.

Reflexiona sobre cada materia y los objetivos y esperanzas que tienes respecto a cada una de ellas y piensa que, así como nosotros adultos no somos infalibles ni eminencias en todo lo que hacemos, ellos tampoco. Ni tampoco todas las materias son esenciales para su vida y su futuro. De modo que lo importante quizá sea poner objetivos realistas.

Si te centras en qué crees que debería pasar, obtendrás respuestas diversas: se deberán mejorar las notas aumentando el trabajo de las materias, o tal vez es cuestión de mejorar la actitud frente a los estudios, la motivación, el comportamiento….; o quizá es una mezcla de todas estas cuestiones.

Cuando tengas “todas las cartas sobre la mesa”, pacta con tu hijo/s lo que crees que debe pasar, escucha su punto de vista y trata de comprenderlo, así como de hacerte entender sobre tus reflexiones.

En el título de éste artículo prometí tres claves para lograr las metas planteadas en éste nuevo año, en lo referente a estudios, pero si lo piensas, quizá después de leerlas puedan aplicarse a otros objetivos, pues no son otra cosa que puro sentido común:

1.       No caigas en la tentación de pensar que ayudar a tus hijos a que éstos mejoren en los estudios es algo sencillo que se logra exigiéndoles más esfuerzo. Para a evaluar la situación y observar con objetividad qué ha sucedido en cada asignatura.

2.       Valora con exactitud qué quieres tú de ellos, de sus resultados en cada asignatura y en el conjunto, es decir, qué esperar que sea tu hijo como estudiante y plantéate si son objetivos realistas, si los conoce tu hijo/s, si los comparte y por qué quieres estos resultados y no otros.

Detente en éste punto, las respuestas no suelen ser sencillas. Queremos que nuestros hijos aprueben por muy diversas razones, dependiendo de tus propias razones, tu exigencia será una u otra.

3.       Cuando tengas claro qué quieres, hacía donde le/s vas a orientar, toma las medidas necesarias, habla con el/ellos y diles lo que va a pasar, lo que esperas de el/ellos, y cómo han de cambiar las cosas. No olvides que ellos tienen algo que decir en todo esto, es más, si les haces partícipes en el modo de resolver las cosas, serás mucho más efectivo.

Solo queda vigilar las medidas e ir adaptándolas cada día, cada semana y cada mes hasta llegar al segundo trimestre, ahí comprobaremos si las medidas y sus ajustes han funcionado.

¡Recuerda!, el segundo trimestre es bastante duro y suele ser el más complejo, ya que los alumnos tienden a relajarse pensando en el esfuerzo que hicieron en el primero y que en realidad el decisivo es el tercero, y están en un error, ya que si hacen un buen trabajo en éste trimestre, tendrán un buen camino recorrido y estarán en muy buena disposición de abordar en condiciones el trimestre final del curso.

¡Espero que sea de utilidad mis opiniones y consejos!, si es así, compártelo, quizá a otros les pueda ser también de utilidad. ¡y deja tus comentarios!, cada día crecemos escuchando a los demás.
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6 comentarios en “Tres consejos para conseguir el reto del año: que tus hijos mejores sus notas

  1. José

    Creo que como bien dices, una de las cosas interesantes de este segundo trimestre, es que, si hemos seguido un poco la trayectoria del alumno durante el primero, tendremos claro donde tiene que reforzar más y que asignaturas le han costado menos trabajo. Como han utilizado el tiempo durante el primer trimestre y como se puede mejorar para el segundo y si los resultados no fueros los esperados él mismo se dará cuenta que tiene que modificar su comportamiento, "sólo" hay que intentar hacérselo ver, para ello me parece muy interesante los dos últimos puntos que comentas.

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    1. Elena Corbella Sombría

      Gracias José por tu aportación, por lo que parece estamos bastante de acuerdo en la fórmula para orientar a nuestros estudiantes. En muchas ocasiones ellos (los estudiantes), y los padres también estamos perdidos sobre el mejor modo de actuar para ayudarles, espero que estos consejos sean útiles y los puedas poner en práctica. Gracias de nuevo por dejar tu comentario, es de mucha utilidad.

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  2. Maria del Pilar Herranz Sánchez

    Me parece un articulo muy interesante y certero....quizá nos ayudará hablar con nuestros hijos sobre cuales son sus propias metas...donde quieren llegar...y que tengan claro la importancia de "sus estudios" para conseguirlo. Que su meta vaya mas alla de aprobar el curso porque si y buscar un motivo mas apetecible para ellos, qué y quiénes quieren ser en el futuro....Gracias Elena por tu ayuda me encanta poder leer tus nuevos articulos

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    1. Elena Corbella Sombría

      Gracias a ti Pilar, los que leéis estos artículos sois padres comprometidos con la educación y la formación de vuestros hijos y es para vosotros éste sitio. ¡Qué importante es tener una meta, fijarse un objetivo de manera consciente!, como tú dices si nuestros estudiantes tienen claro ésto, lucharán para conseguirlo, y mientras se van aclarando y creciendo, los padres debemos ayudarles a poner atención en ese sentido y a que aprendan a "escucharse".

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  3. Maite

    Está claro que para aprobar no tienen que estudiar más, sino estudiar bien. Así que tomaré nota de todo lo que nos enseñas y poco a poco lo pondré en práctica. Yo ya les pregunte a mis hijos que querían que pasara con el curso y ellos ,sin dudar, me dijeron que "aprobar" . Ahora me queda preguntarles como quieren hacerlo...como quieren trabajar... y cuando tenga las respuestas allí estaré vigilando día a día . Muchas gracias Elena por tus consejos.

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    1. Elena Corbella Sombría

      ¡Hola Maite!, así es. La responsabilidad de estudiar implica ser consciente de su meta: "aprobar" y tenerlo presente con cada cosa que hagan para conseguirlo. Vigilar la estrategia que van desarrollando es también esencial. ¡Ánimo y que vaya todo como debe ir, fenomenal!

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