El “Mal Escuchador” tiene más riesgos de los que imaginas.

Conductas de los estudiantes que generalmente hemos relacionado con la “poca fuerza de voluntad” o la baja concentración;  los malos resultados en cálculo, matemáticas, ortografía, caligrafía, o pobreza en la expresión; la mala coordinación motriz, un carácter impulsivo, ,…pueden tener mucho más que ver con deficiencias en la escucha, que con la propia actitud del estudiante, e incluso, del adulto.

Oír y escuchar
Oír y escuchar son cosas muy distintas

Se puede tener un “oído” bueno y una “escucha” deficiente, causante de un gran número de problemas relacionados con el aprendizaje. Para hablar hoy de esto y de los signos que deben preocupar a padres y docentes en relación a la escucha, hemos entrevistado a Antonio Riofrío Gismena, logopeda experto en rehabilitación neuropsicológica y neurolingüística y terapeuta Tomatis.

Antonio actualmente trabaja como logopeda en la fundación NIPACE para niños con parálisis cerebral en Guadalajara, desarrollando un excelente trabajo como logopeda y terapeuta Tomatis.

La relación entre el oído y la escucha no siempre se ha tenido en cuenta a la hora de valorar dificultades en el aprendizaje, y sin embargo, cada vez se sabe más de su importancia y diferencia.

El oído es el órgano que permite realizar la escucha, y la escucha es la traducción, o el proceso neuronal que realiza el cerebro de los sonidos percibidos por el oído.

La traducción no siempre es la adecuada, si hay problemas en el oído el proceso de la escucha está en riesgo.

Es conveniente diferenciar dos tipos de problemas que afecta a niños y adultos de diferente índole. Por una parte, existen unos problemas sencillos de detectar, que son los de pronunciación, fonéticos y logopédicos, como la tartamudez o la incorrecta pronunciación de algún fonema, que han de tratarse de inmediato principalmente por el carácter diferenciador que les confiere a quienes lo padecen, ya que corren graves riesgos de ser estigmatizados o discriminados por el entorno.

La tartamudez puede tener orígenes diversos pero está muy relacionado con cuestiones emocionales, de ahí que deba ser tratado por logopedas, psicólogos e incluso psiquiatras. Las  dislálias (incorrecta pronunciación de ciertos fonemas), pueden tener otros orígenes que hay que valorar. Se descarta la herencia genética de entrada, y se buscan problemas orgánicos (frenillo); o del  oído, pues si éste órgano no está bien, la escucha tampoco se realiza bien. El entorno y el nivel socieconómico también influyen en cómo hablamos, en los recursos que se emplean en el habla, en la capacidad para convencer, etc.

En cambio, otros problemas de escucha, a veces se detectan tarde e incluso, pueden no detectarse.  Alfred Tomatis, otorrino y psicólogo (1920-2201), trabajó en los problemas de la audición y el lenguaje toda su vida y distinguió la audición de la escucha, elaborando un método de detección de problemas de la escucha y de terapia denominado Método Tomatis ©.

Antonio Riofrío, basándose en sus conocimientos como terapeuta del Método Tomatis, comenta que la escucha es activa, intencional y voluntaria.

Si no sabemos cómo controlar la atención, nos manejamos mal en el entorno, porque no analizamos correctamente  frecuencias de entonaciones, etc.  Nos pone el símil de los buenos oradores, los cuales pueden llevarnos a comprender lo que deseen con el manejo de las frecuencias, los tonos, el timbre, el silencio… lo que favorece el interés y la concentración.

Los “malos escuchadores” comenta, normalmente son malos en varias cosas: son torpes motrizmente y suelen desarrollar problemas relacionados con el lenguaje de muy diversa índole.

Por lo general todos creemos que el oído solo sirve para oír, en cambio la parte vestibular es muy importante, es el controlador de toda la verticalidad, la lateralidad, etc, es el mecanismo primigenio que nos orienta en el espacio, de ahí los mareos si nos movemos rápido, etc

El ritmo se trabaja usando diversas técnicas que estimulan  el ventrículo y el sáculo, que son lo que pueden marcar una pauta rítmica que se puede seguir. Estimulando correctamente estos órganos, se mejora el ritmo y consiguientemente se mejora la percepción, mejora la escucha y con ello el ritmo natural y la forma de moverse rítmicamente, acompasadamente, y naturalmente.

Todas las tendencias terapeutas de la actualidad son integrativas, si se trabaja el oído, se  tiene que trabajar el esquema corporal, el ritmo, etc. Está demostrado que el aprendizaje mejora cuando se incluye el movimiento, el cerebro está estimulado para el aprendizaje.

Así mismo, y siguiendo con la idea de la integración sensorial, la manipulación manual es muy importante también para el aprendizaje, según comenta Antonio Riofrío sobre el trabajo de Bárbara Viader, terapeuta especializada en pediatría, quien usa el movimiento con niños con parálisis cerebral, autismo y demás. O la estimulación visual que se lleva a cabo en algunos lugares, etc.

Es oportuno mencionar la estimulación a través de la escritura que realizamos en Mejora Tu Nivel a través del uso de la reeducación de la escritura con aplicaciones terapéuticas, al fin y al cabo, se trata de entrenar al cerebro sobre por donde llevar trazos trabajando así la psicomotricidad fina, el orden, el equilibrio, la tranquilidad…con relación directa entre lo que siento y cómo lo escribo. Quizá te pueda interesar leer el artículo de éste blog "Cambia tu escritura y cambiará tu vida”, o quieras visitar el apartado “Mejora y la Grafología”, para conseguir más información.

Le hemos preguntado a Antonio Riofrío sobre qué signos deben alertar a los padres en relación a la pronunciación, y nos comenta que si bien es inespecífico el momento a partir del cual se deben tener adquiridos todos los fonemas, pues depende de cada niño, en principio a partir de los 4 años todos los fonemas debes estar integrados a nivel logopédico.

Respecto a la escucha y la detección precoz de problemas, en nuestro país no hay demasiados medios predictivos al uso, si bien se están incorporando progresivamente. Pero es importante tener en cuenta que pueden ser síntomas de una escucha deficiente, mostrar indicios de tener una atención breve o no ser capaz de retomar con facilidad la tarea que se estuviera realizando cuando se ha producido algún sonido o acontecimiento distractor de la atención, en ocasiones, el origen puede ser el procesamiento auditivo poco trabajado o deficiente.

El dominador de regresar y seleccionar la atención, debe ser la persona y no los sentidos. Los problemas de escucha pueden impedir que se regrese con facilidad a lo que exige la atención en cada momento.

Tomatis explica que el proceso de la escucha tiene que ver con la emoción, ya que podemos decidir qué no escuchar y/o bloquear ciertos sonidos: por un estrés concreto; ante sonidos repetitivos molestos, o la voz “machacona” de la madre exigiendo constantemente…; algunos dicen que incluso puede inhibirse la escucha desde el propio útero materno ante violentos ruidos, gritos, peleas reiteradas…produciéndose así bloqueos que pueden temporalmente protegernos pero que producen bloqueos.

Con el Método Tomatis se efectúa un test de escucha con el que se trata de comprobar la “apertura” de la escucha, es decir, si escuchamos todo lo que oímos o solo lo que queremos oír.

Una vez diagnosticado como “escucha deficiente” o “mal escuchador”, se pueden abrir los canales a través de técnicas de escucha mediante sonidos modificados, para abrir las frecuencias bloqueadas.  No desaparece el problema, pero queda el oído y la escucha en condiciones receptivas al trabajo adecuado y óptimo.

La mala adquisición del lenguaje por una escucha deficiente, perjudica todo lo relacionado con el lenguaje: ortografía, gramática, comprensión lectora, razonamiento matemático...A nivel cognitivo el lenguaje no está completo en todas sus áreas y por tanto, no te expresas correctamente.

Se posee más habilidad en general, cuanto mejor es el lenguaje del sujeto y cuanto más vocabulario se maneja.

El lenguaje es el vehículo del pensamiento, si tenemos pocas palabras, podemos expresar pocas cosas, pero además, tenemos más posibilidad de pensar pocas cosas.

Así mismo sucede con los idiomas, cuantos más idiomas, más capacidad. Cuando el cerebro entiende que cada cosa puede tener muchos nombre, se flexibiliza.

Podemos concluir que escuchar es mucho más que oír y que, una buena escucha implica un buen lenguaje y por tanto, mejora  el vehículo de nuestro pensamiento.

Oye bien y piensa mejor.

Si te ha gustado, no te pierdas el vídeo que grabaremos en breve con Antonio Riofrío en persona para que nos cuente más cosas del lenguaje, el habla, la escucha, el aprendizaje…

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