La Clave para aprobar no es “estudiar”

Desde que empezamos a ir al colegio hemos escuchado frases como “estudia y aprobarás”, “lo que tienes que hacer es estudiar”, que sería equiparable a otras típicas como: “pórtate bien en clase”, “no te metas en líos”, etc.

Pero, ¿qué es "estudiar", o “portarse bien en clase”?, son todos conceptos abstractos abiertos a la interpretación de las personas.

niños en clase

Algunos alumnos dan con la clave. Es decir, han hecho algo que seguramente han imitado, les ha ido bien, han obteniendo buenos resultados y se han limitado a repetirlo.

Digamos que se han orientado al éxito casi intuitivamente o porque disponían de buenos modelos en su entorno.

Pero otros, no han tenido esa suerte, han cosechado fracasos y han ido repitiendo fracasos, quizá incorporando alguna novedad cada vez, pero sin cambios realmente significativos.

Imaginemos que vamos a trabajar en nuestro primer día y junto a nosotros tenemos a un fenómeno de diez años de experiencia en la organización que nos va a transmitir todos sus conocimientos. Seguramente nos adaptaremos con rapidez y haremos exactamente lo que la empresa desea de nosotros.

Ahora vamos a suponer lo contrario. Aterrizamos en un lugar nuevo y solo sabemos que se espera de nosotros que “trabajemos bien”. Nos dan un ordenador, una lista de tareas a realizar y nos presentan al superior, quien evaluará nuestro trabajo pero que no se acercará a nosotros ni para dar los buenos días.

Podríamos decir que, cuando optas a un puesto de trabajo a todos se nos “supone” que sabemos lo que hay que hacer, pues en el puesto se detallan las funciones y nos hemos presentado por creer que estábamos cualificados para ello.

Del mismo modo sucede con los estudiantes, están en primero de primaria por ejemplo, porque por la edad es lo que toca y “suponemos” que saben lo que se espera de ellos, en cambio, en uno y otro caso, una cosa es “suponer” las capacidades y otras, “trabajar bien”, o “conocer el entorno que te rodea “, con la suficiente claridad como para hacerlo realmente bien.

Es decir, proveemos a nuestros estudiantes de todo el material necesario, les matriculamos en un centro, les decimos “estudia y pórtate bien”, y ahí finalizan todas las instrucciones.

"Estudiar bien" debe ser definido y solicitado detalladamente para el alumno, pues "estudiar" requiere diversas técnicas y "bien" es un concepto subjetivo que define generalmente cada profesor. Además, en la nota influyen en gran medida otros aspectos como el conocimiento del entorno y el comportamiento en clase.

Cuando el estudiante está en primaria, las cosas son más o menos sencillas, por el contexto en el que se desarrollan las clases (grupos más o menos reducidos, con muchos estímulos que  indican qué se espera de ellos: cómo estar en silencio, cuando sentarse o levantarse…, qué hacer para preguntar, etc); en cambio cuando acceden a la secundaria las cosas son distintas.

En secundaria, de la noche a la mañana, los alumnos pasan de la luz a las tinieblas y como único soporte, un pequeño candil que da muy poca luz, podríamos decir que el “Candil” es el bagaje que traen del cole (sobre comportamiento general, o el que han aprendido de casa tal como: “allá donde fueres haz lo que vieres”, y poco más…).

Los alumnos tienen cambio de compañeros, cambio de clases, muchos profesores en múltiples materias novedosas, listas de instrucciones por escrito sobre horarios y normas, etc.

Pero, no siempre saben cómo se estudia, ni cómo es el terreno que pisan, generalmente lo aprenden por ensayo y error.

Es muy normal encontrar situaciones semejantes a esta:

Pasar de hacer un resumen en primaria sobre un libro con lo más importante de la historia, el nombre del autor, el título y un dibujo; a una secundaria donde piden un verdadero análisis de texto, deduciendo intenciones ocultas, moralejas, personajes secundarios, la importancia de cierto hecho en la historia, etc.

Y está muy bien la verdad, pues eso es un análisis de texto, pero ¿quién les ha explicado cómo se hace?

Recuerdo que en una clase de primero de secundaria, pasó eso exactamente, lo que les pedían en el primer libro de lectura del trimestre era muy distinto a lo que imaginaban que les iban a pedir.

Lo gracioso del tema es que tenían una clase que se llamaba “lectura”, y ¿qué hacían en ella?, pues leían. Pero entonces, ¿en qué clase se aprende a hacer el análisis de texto?, porque leer ya lo pueden hacer en casa ellos solos.

En realidad, esto es solo una anécdota, pero no deja de ser muy reveladora pues justo de esto se trata. No siempre les dicen qué les van a pedir, cómo se lo van a pedir, cuáles son los medios idóneos para hacerlo, cómo obtener mejores resultados invirtiendo menos tiempo…

La comprensión lectora es de sumo interés e importancia, debería ser el cimiento sobre el que apoyar el resto de conocimientos y es muy frecuente que alumnos de secundaria, e incluso de bachiller, lean de una manera bastante “deficiente” en términos de comprensión.

Desconocen el significado de algunas palabras que emplean habitualmente los libros de texto, sencillamente las interiorizan, “se las tragan” sin más, si digestión ni nada.

Si comprendieran el sentido etimológico de muchas palabras, o el significado de sufijos o prefijos frecuentes, o el de palabras que pueden descomponerse,…sería mucho más sencillo.

En realidad las clases están dirigidas a la transmisión de conocimientos, pero no tanto a desarrollar otras actitudes, técnica, habilidades, recursos... útiles para asimilar mejor esos conocimientos.

Los alumnos, frente al reto de aprobar o sobresalir, deberían saber:

1.       QUÉ es estudiar

2.       QUÉ se espera de ellos

3.       CÓMO hacerlo

4.       CUALES son sus “herramientas”

Deberían saber: “Ser”, “pensar”, “hacer”, “conocer”, “planificar” y reconocer el entorno que les rodea.

Hay muchos aspectos a los que prestar atención para definir ese “estudiar” o “estudiar bien” que decía al principio, como acabamos de ver.

Ahí van algunos consejos si quieres empezar siendo eficaz desde principios de curso, o se lo quieres contar a tus hijos. Quizá estos detalles relacionados con su entorno les ayude a situarse mejor desde el principio.

Observa en estas primeras semana lo siguiente:

1.       ¿Cómo son los profesores?. En qué partes de la materia ponen especial atención. Preocúpate por comprender bien cómo son sus exámenes (tipo test, de desarrollar, descriptivos con dibujos, etc.); y en qué aspectos del comportamiento ponen más atención: en la participación, en el silencio en clase, en el trabajo colaborativo, etc.

2.       ¿Cómo son tus compañeros?. Es una clase “movida” o “tranquila”; es una clase participativa o lo contrario.

3.       ¿Cómo es cada estudiante en las relaciones con los demás?, extrovertido o introvertido, “popular”, hábil para pedir cosas, hábil para defender ideas…o no.

4.       En tu trabajo personal, eres exigente, perfeccionista, cumplidor, o para ti no son importantes los detalles, sino más bien las ideas generales claras.

Del resultado de todos estos elementos puede deducirse en qué aspectos hay que trabajar para mejorar los que sean menos favorables, teniendo en cuenta que todos son importantes y todos suman.

Por lo tanto, frente a la frase “estudia y  pórtate bien”, se puede dar instrucciones más concretas, o consejos del tipo:

1.       Procura dar a tu profesor lo que esperan en su clase. Averigua si prefiere trabajos esquemáticos o lo contrario. Ideas generales claras o muchos datos y detalles…

2.       Observa qué actitudes valora más: el alumno silencioso que pasa desapercibido, o el que participa y hace comentarios oportunos…

3.       Si tu clase tiene “fama” de charlatanes y poco trabajadores, procura destacar por estar atento y ponerte al principio.

4.       Conocerte respecto al grupo te será muy útil. Aunque de esto hablaremos más en otro momento, por ahora intenta no mezclar “ser más o menos popular” con trabajar adecuadamente, es decir, no deberías ser más o menos trabajador por tener un rol determinado.

5.       Trata de exigirte en tu trabajo personal. Cuando te comes una hamburguesa te gusta que tenga de todo y buenos productos. O lo contrario, no valoras muy bien una hamburguesa con dos panes y un trozo de carne dura, quemada y fría... un trabajo personal exigente debe tener lo mejor que seas capaz de hacer en ese momento, y piensa que, seguramente podrás seguir mejorando más y más.

Se quedan muchas cosas en el tintero, como siempre, pero iremos avanzando cada día algún concepto nuevo o más detallado.

En los próximos post hablaremos de la grafología, de lo que dice nuestra letra de nosotros y cómo podemos cambiar algunas cosas…¡no te lo pierdas!, suscríbete y recíbelo en tu correo.

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5 comentarios en “La Clave para aprobar no es “estudiar”

  1. Lidia M.

    Querida Elena:

    ¡¡Me encanta!!, simplemente me encanta el post. Como recién graduada, y con mis años de experiencia en el campo de la docencia he de decirte que la clase que acabas de dar en dicho post es realmente lo que NO hacen la GRAN (en mayúsculas) mayoría de los profesores. ¡Es terrible!, tenemos asignaturas que nos enseñan y hacen ver lo que desgraciadamente ocurre y no debería ocurrir en las aulas, pero queda todo muy bonito sobre el papel. A día de hoy, creo que son pocos los profesores que miran por el aprendizaje y conocimiento del alumno, simplemente van a su clase, sacan la guía del profesor y adelante con ello. Me reitero, es terrible!!. En las clases diarias que imparto, tengo alumnos que directamente apartan una asignatura, y la mayoría de los casos el problema viene de que no se les explica, no se les ayuda a entender, y sobre todo, no saben ni como estudiarla. Mi experiencia me dice que esto se debe a algo tan sencillo como que el docente no se pone en el lugar del alumno.
    Además, he de decir que lo pasivo "sobra", no hay que hacer que el alumno coma apuntes y apuntes (sin apenas masticar en ocasiones), se puede hacer más fácil, un aprendizaje por descubrimiento y a la vez guiado es mucho más productivo y a corto plazo mejora el esquema cognitivo del alumno (no lo escribo por leerlo en manuales, la práctica me lo dice). Por todo esto, si desde casa (con ayuda o sin ella) podemos mejorarlo, estupendo!!

    Lidia

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    1. Elena Corbella Sombría

      Gracias por tu opinión, por compartirla y porque estamos de acuerdo, y eso es fenomenal porque tú ¡eres docente!, así que muchos docentes con buenas perspectivas es lo que necesitan nuestros estudiantes y a mi me consta que lo eres, sabes transmitir tus conocimientos con TODOS los recursos que se te ocurren poniéndote en el lugar del alumno. Lo dicho, sigue entusiasmada toda tu carrera profesional, por tus manos pasarán futuros grandes profesionales que de estudiantes lo único que necesitan es una atención profesional concreta y dedicada.

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  2. Miguel

    Muy interesante lo que Lidia expone como docente, ella mejor que nadie sabe lo que se encuentra con los chicos a los que da clase, además me gustaría ahondar en el importantísimo aspecto que has relatado en tu post, que es la importancia de la comprensión lectora, como padre que intenta servir de apoyo a sus hijos me doy cuenta que cuando leen una pregunta, un problema etc.., pasan por encima de ello, a veces no contestan todo lo que se les pregunta sencillamente porque no lo han leído bien, despacio, poniendo atención y otras veces porque no entienden lo que quiere decir, efectivamente como bien comentas sí tienen clases de lectura en las que no aprenden a leer, realmente es una desgracia para ellos una perdida de tiempo para el sistema además de quitarles una afición que en su vida les ayudará a desarrollarse y a desenvolverse. Gracias de nuevo Elena, por profundizar, dar en el clavo sobre los problemas que nuestros chicos tienen con los estudios y ofrecer claves para facilitar la tarea tanto a los padres como a los alumnos.

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    1. Elena Corbella Sombría

      La comprensión lectora es esencial y no consiste en juntar letras. Muchos docentes lo hacen fenomenal, en realidad todos estarán de acuerdo con ello.
      Lo que sucede es que los sistemas educativos no contemplan con la importancia que requiere, todos estos aspectos transversales en la educación, son sistemas poco eficientes en términos de adquirir competencias y habilidades (comprensión, análisis, síntesis, comunicación...) y, si bien se está tratando de introducirlo, parece que aún pesa más aspectos como "sobrecargar" las materias a impartir por profesores.

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