Mi hijo el tirano. Miente, chantajea…y lo próximo, me pega.

Parece una locura y cuesta imaginar a esos hijos que pegan a sus padres, o los que emplean tal violencia en sus palabras que hacen que estos vivan midiendo qué decir o hacer, pero en realidad existen.

Existen esos hijos que hacen siempre lo que quieren, comen lo que quieren, se ve lo que ellos quieren, se va donde ellos quieren y, por supuesto, estudian cuando y lo que quieren, mejor dicho, generalmente nunca.

Un niño gritando a su padre, ¿inaudito?

Es cierto que éste es el caso extremo. Cuando los hijos han llegado a usar la violencia verbal y/o levantar la mano a sus propios padres, la cosa ya está demasiado avanzada.

Pero, ¿Por qué pasa?, ¿sucede de un día para otro?, ¿pasa con cualquier niño?.

No, obviamente las cosas no pasan porque si, hay una razón y aunque nos cueste admitirlo, la razón somos los padres que lo permitimos.

Pensad en lo siguiente. Cuántas veces habéis cedido a los deseos de vuestros hijos aun sabiendo que no era lo adecuado para evitar una rabieta, unos gritos o algo parecido. Cuántas veces habéis justificado ante otros sus errores, habéis culpado a otros de sus reacciones, habéis hecho para ellos otra comida porque esa no le gustaba, habéis estado en su cama durante horas porque no se dormía, habéis estado en su mesa estudiando porque no se concentraba…

Decidme, ¿quién tiene en éstas ocasiones la situación controlada?, ¿quién está decidiendo qué se hace, ellos o vosotros?.

Ahora volved la mirada hacia atrás, ¿cuántas veces se sentaron junto a vosotros vuestros padres todas las tardes para hacer vuestras tareas?, ¿cuántas veces te cambiaron el plato porque a ti no te gustaba lo que había?, ¿cuántas veces justificaron en vuestra presencia la actitud de los profesores, o criticaron lo que otros adultos decían…?

En algunas ocasiones tengo en mis talleres chicos/as que actúan creyendo ser el centro del universo, y quien se siente así no comprende por qué ha de esforzarse para conseguir las cosas.

Son generalmente esos chicos que han crecido obteniendo lo que querían de algún modo, en la mayoría de ocasiones usando una combinación de varias estrategias hábilmente urdidas que han convertido a sus padres en instrumentos de sus caprichos.

Son esos chicos que fracasan porque en cuanto se les exige más de lo que están dispuestos a dar, dejan de hacerlo.

Hay chicos/as que están convencidos de que estudiar consiste en ir a clase y ya está. En realidad, es como estar en casa y ya está…ya tienen su comida, su ropa limpia, su dinero para salir, sus caprichos cubiertos…, es decir, sin necesidad de hacer absolutamente nada, pues todo cuanto necesitan está cubierto y lo que no necesitan pero lo desean, también.

De modo que ¿cómo hacerles entender que para aprobar han de realizar algún esfuerzo?, o que es importante ir a clase para aprovechar, aprender, aprobar e incluso, superarse.

En realidad la cosa es aún algo más complicada, porque a la postre no se trata de aprobar, ni de sacar buenísimas notas, se trata de que les hemos convertido en pequeños tiranos.

Es común encontrar padres desesperados que no saben qué hacer con la actitud de sus hijos. Acuden a ti con la preocupación de que no ponen ningún interés en los estudios, con malos resultados y ni el mínimo esfuerzo o interés por lo que pasa en clase.

Y en los casos más graves, padres que cuando acuden a los especialistas es porque ya es completamente ingobernable la situación derivando en violencia verbal y/o física. En realidad llegar a esto es solo una cuestión de grado y de tiempo. Si no consiguen lo que quieren con las herramientas de siempre, emplean la fuerza.

En el mundo académico (antesala de lo que será el mundo laboral), conocemos los casos de los alumnos habladores frecuentemente expulsados, los que nunca trabajar y se dedican a molestar, a hacerse los graciosos,…, los que pasan las horas de clase “vacías” sin ningún aprovechamiento, los que con su actitud están diciendo –yo hago lo que quiero-.

Pero sucede a muchos otros niveles, pues suelen desarrollar el mismo comportamiento en todos los ambientes: suelen desear ser los protagonistas en los grupos de amigos convirtiéndose comúnmente en los “malotes” del grupo; en los equipos de los que forman parte, suelen desear destacar “a cualquier precio”, con los mayores no son respetuosos, no toleran la autoridad de ningún tipo…

En realidad no conocen reglas, ni la existencia de otras personas con necesidades propias.

Y en todos estos casos, si no se hacen cosas verdaderamente diferentes a las que se vienen haciendo y no se logra la unidad de criterio entre todos los que tengan que ver con esos chicos, seguirán ocurriendo las cosas de siempre.

Lo siento, llegados a éste punto solo se puede hacer una cosa,  aplicar consecuencias.

Quizá te interese leer el artículo de éste mismo blog “premios o castigos”.

Como todo en ésta vida, por cada acción está aparejada una reacción. Ningún trabajador espera recibir un sueldo a fin de mes si no ha cumplido con su trabajo, ha levantado la mano al jefe, o ha hecho cosas distintas a las que se esperaban de él.

Por la misma razón, no ha de fomentarse la actitud que no nos gusta en la casa, bajo ningún concepto, si lo que se ha recibido no era lo esperado.

Lo que es evidente es que la vida va a enseñar de un modo u otro a nuestros hijos que cuando no se hace lo que se debe hacer, o se hace mal, las consecuencias van a ser poco agradables y que lo empiecen a practicar en casa es importante, digamos que la casa debería ser el “laboratorio” donde practicar las cosas que suceden y sucederán en la “realidad”.

Aprender es difícil, adaptarse puede serlo también, cumplir con la responsabilidad, esforzarse y aguantar un poco de frustración y dolor, a veces no solo es útil, sino que también es necesario.

Este es un artículo dirigido en especial a todos esos padres que muchas veces se sienten perdidos porque ya no saben qué hacer. Lamentablemente son muchos los que en ocasiones se sienten así, pero no les harás ningún favor si no empiezas a cambiar algunas cosas.

¿Conoces casos así?, ¿Qué opinas, qué les dirías a los padres?. Deja tus comentarios y si crees que puede ser útil para otros padres, ya sabes ¡compártelo!.

4 comentarios en “Mi hijo el tirano. Miente, chantajea…y lo próximo, me pega.

  1. Maite

    El otro día me encontré en una red social un vídeo que mostraba como un niño , de no más de tres años , pegaba a su madre e incluso la tiraba del pelo . Esta situación provocaba risas a la madre y al que lo grababa !!! este vídeo me enfadó
    mucho, y me hice una pregunta , en el fondo ,¿ no es una forma de "maltrato" infantil ? (con todo mi respeto de lo que esta palabra significa). Las pautas del respeto se adquieren en casa y con los de casa y por supuesto nadie dice que aguantar una rabieta de un niño pequeño sea fácil , yo lo pasé fatal , pero las puedo contar con los dedos de una mano las que tuvieron mis tres hijos .Les enseñé que así no conseguían nada y que los que mandábamos en casa eramos los papás. Los niños son muy listos , solo tenemos que enseñarles .

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    1. Elena Corbella Sombría

      Cuanta razón me parece que tiene lo que dices, ...poner paciencia a las cosas y hacerles entender que quien manda son los padres es algo fundamental para los niños, pues en el fondo lo que necesitan son pautas claras, personas firmes a su lado que les digan sin titubeos que es bueno o malo y por donde deben ir, es la mejor forma de mostrarles caminos por donde no se pierdan. Gracias Maite estoy bastante de acuerdo con tu opinión. Por cierto, a mi también me enfadaría ver un vídeo así.

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    1. Elena Corbella Sombría

      A veces es difícil saber qué valores son los importantes para cada familia y por eso no se aplican con seguridad, se dan diferencias de criterios o no hay unidad entre quienes tienen que educar y de ahí surgen muchos de los problemas. Gracias por tu aportación, es verdad que sin esos elementos las cosas no funcionan

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