Las Notas…, mejor servirlas en “Plato Frío”

No se trata de equiparar Las Notas a la Venganza, porque nada tienen que ver lo uno con lo otro, pero si cómo han de tomarse “en plato muy frío”.

Y es que, no nos engañemos, las notas pocas veces nos dan una sorpresa a los padres. Casi siempre sabemos lo que va a suceder ese trimestre y lo vamos viendo día tras día con las actitudes de nuestros hijos.

Bronca de una madre a su hija por las notas
La primera reacción no suele ser la más eficaz.

Son pocas veces las que no tenemos una idea clara de qué va a suceder, ocurre por ejemplo, cuando acaban de empezar en el instituto, han cambiado de centro, etc. e incluso en estos casos, tampoco son muy grandes las sorpresas ya que la tónica suele ser siempre la misma.

De tal manera que las reacciones de casa, también suelen ser las de siempre. ¿Cuál es la reacción en tu casa?.

A  mis alumnos les pido que se conviertan en padres una vez y se imaginen a ellos mismos como sus propios hijos. Luego les pido que se imagen la situación entregando el boletín de notas y les pido su reacción.

Ahora os pido a vosotros que os imaginéis  que sois vuestros hijos, que llegáis a casa con las notas del trimestre. ¿Qué van a encontrarse en casa?, ¿qué escucharán y en qué van a cambiar las cosas?.

En realidad se trata de que aquello que se diga sirva para algo, o de lo contrario solo será una bronca más o una situación incómoda que no llegará a nada pues no va a provocar nada.

Una reacción común es actuar con gritos, disgustos, castigos, bronca…más propios del calor del momento, en cambio la fórmula más eficaz debe ser la serenidad y pensar en frío.

Lógicamente estoy partiendo de la base de que lo que va a suceder en el trimestre es algo no deseado (aunque fuera más o menos esperado), si lo que ha pasado es que las notas han sido estupendas, pues ¡felicidades!, pero éste post es para esos padres que ya no saben qué hacer ni que decir a sus hijos porque una y otra vez pasan las mismas cosas.

Como dice el consabido dicho, para que pasen cosas distintas hay que hacer cosas diferentes a las que vienes haciendo, o de lo contrario todo volverá a ser muy parecido.

Algunas cosas que se pueden hacer empiezan justo en el momento en el que te entregan las notas y son exactamente lo que esperabas, malas notas.

¿Qué va a pasar?. Aquello que decidas que pase repercutirá seguramente en lo que vuelva a pasar en las siguientes porque al final, esto es como otras cosas, el fruto de las consecuencias.

Supón que en el trabajo ha habido un problema y tú has tenido la culpa. El jefe muy ofuscado te echa una bronca, pero en realidad hay derechos adquiridos, años de antigüedad, otros compañeros entre los que distribuir parte de la responsabilidad…, tras ese mal trago inicial, todo volverá a ser parecido y si bien procurarás que no vuelva a suceder, puede volver a pasar porque bajas la guardia.

Ahora bien, si tras un problema en el trabajo, ves repercutida tu nómina o la paga de beneficios; o influye en algún trato preferente, quedando en desventaja respecto a otros, es muy probable que aumentes la guardia y procures volver a ganarte el favor y el dinero que por un error o poca atención perdiste.

Pues algo así puede suceder con las notas. Si lo habitual que sucede es una bronca, pasado el momento o esos primeros días de tensión y silencio, todo volverá a ser igual o parecido ya que las únicas consecuencias las has padecido en su momento.

Todo esto suscita el debate sobre “premios y castigos”, pero es un debate quizá demasiado extenso para tratar en éste post , ya que cuando lo abordemos se podrá aplicar tanto a las notas como a cualquier otro comportamiento, pero te sugiero que valores durante algún momento lo que ha sucedido hasta ahora cuando han traído malas notas.

Si eso que hiciste o dijiste no ha servido para mejorar, entonces tampoco volverá a funcionar hoy.

El hecho de propinar un castigo ejemplar tampoco tiene que ser necesariamente la solución. Seguramente hablar con tu hijo/a tampoco sea algo verdaderamente eficaz, pues al final todo puede que se quede en palabras, pero procura contar con el punto de vista de tus hijos y el de sus profesores; estudia alternativas que vayan directas a resolver el problema.

La solución puede ser averiguar qué ha pasado o qué se ha repetido, buscar una solución diferente, someter a vigilancia estrecha la medida adoptada y aplicar consecuencias e incentivos a corto plazo para ir viendo respuestas.

Cuando escrito todo esto me parece que escuchar las opiniones de algunos padres…”se dice pronto, pero es que yo ya no sé qué hacer…”, seguramente en algunos casos las cosas están bastante complicadas porque se ha dejado mucho tiempo, pero en muchos otros casos, lo que requiere el caso es parar y observar la situación antes de actuar y luego elaborar un plan.

Pero en cualquier caso, si no lo tienes del todo claro, te sugiero que dejes tus preguntas y tus comentarios. Me encantará darte mi opinión, quizá alguna sugerencia objetiva basada en las experiencias propias y de otros que han funcionado de manera eficaz; o quizá algún lector quiera dejar sus propias experiencias.

Y si te ha gustado, ¡compártelo!.

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