El éxito en los estudios al alcance de todos.

Seguro que has escuchado muchas veces frases del tipo: “querer es poder”, “todos tenemos un genio dentro”, “todos somos inteligentes”, etc. Pero que le digan esto a aquellos estudiantes repetidores, tripitidores, y problemáticos, a sus padres o profesores…¿se lo van a creer?, pues creo que les va a costar bastante hacer tales afirmaciones.

Lo que pasa es que muchas de estas frases están vacías. Realmente para poder pronunciarlas hay que explicarlas, tienen que darse algunas condiciones pues solo con el deseo no basta.

Man jump through the gap. Element of design.
Superación. El deseo de alcanzar el objetivo

Honestamente, creo que si es posible tener éxito en los estudios en la mayor parte de los casos, pero es precioso tener claras algunas cuestiones.

  • Pregúntante, ¿Conoces a alguien que quieras fracasar en el estudio o en el trabajo?. Yo no conozco a nadie que voluntariamente quiera el fracaso (quizá haya casos patológicos, pero no es motivo de éste post)
  • ¿Sabes de alguien que haya deseado fuertemente tener mucho éxito y lo haya obtenido?, creo que la respuesta a ésta pregunta también es que no, el deseo por si solo no es suficiente, hay que hacer algunas cosas.
  • ¿Es una cuestión de capacidad intelectual?. Pues tampoco es el único factor, en ocasiones ni siquiera es el más importante.

Por lo tanto, ¿qué sucede?, ¿por qué se produce el fracaso?.

El fracaso sucede cuando algo no ha salido como uno esperaba. Y si no se aplican consecuencias y se realizan ajustes, puede suceder que se repita y la cosa termine convirtiéndose en habitual convirtiéndose ésta situación en lo normal.

Realmente no sucede nada si se suspende un examen, la cuestión es cómo gestionar ese fracaso, qué ha pasado para que suceda y qué se va a hacer para que no vuelva a suceder.

Hay diversos factores a tener en cuenta, unos tienen que ver con el entorno, en cómo se vive el éxito o el fracaso en la familia, amigos, compañeros, clase, barrio…, en realidad el fracaso, como el éxito, son el resultado de nuestra percepción de las cosas.

En realidad no somos seres independientes y nuestros actos están condicionados a la opinión de aquellos que nos rodean. Si nuestro entorno es favorable al éxito, nos movemos en ambientes de competición, conquista, responsabilidad, esfuerzo…tendremos bastantes más opciones de lograr nuestras metas, que si nuestro entorno no concede ningún valor a estas cuestiones.

La familia, sí es exigente e inflexible con los resultados, tendremos buenas notas, pero seguramente se produzca presión para lograrlas y si es excesiva, se corre el riesgo de que se produzca una rendición con todas sus consecuencias.

Por el contrario, si la familia es muy dialogante y flexible, para cuando quieran reaccionar, los malos resultados se habrán acumulado.

La “panda del barrio” también influye, sí el porcentaje de éxito de todos las que la compenen es alto, nos veremos “forzados” a comportanos como tal para adaptarnos a ese grupo y ser aceptados, y a la inversa. En el mismo sentido sucede con la clase, sí es predominantemente “buena” o “mala”, nuevamente tenderemos a adaptarnos a la tónica general.

Todo aquello que nos rodea es lo que va marcando la tónica del camino que vamos haciendo porque queremos pertenecer al grupo, encajar y sentirnos parte de él y sucederá en un sentido positivo, o negativo.

Por supuesto el individuo es netamente responsable de lo que sucede, de tal manera que a veces puede haber un “empollón” entre un grupo de chicos poco exitosos y no es necesariamente rechazado, dependiendo de otros factores. Y al revés, el más “desastre” de entre los otros muy lumbreras.

Por lo general, tendemos a adaptarnos y seguir la corriente.

Es decir, en función de las reacciones y consecuencias, de los reforzadores buenos o malos, vamos modificando nuestro comportamiento según lo que creamos que se espera de nosotros. Los padres, quizá los más grandes reforzadores, a veces actuamos de manera favorable para apoyar a nuestros estudiantes y a veces conseguimos lo contrario.

Lo realmente difícil aquí es “acertar”, pero justo ésta es la situación, no se trata de algo al azar que sale bien o no, no se trata de acertar, sino de tener un plan, saber qué queremos y qué hacer para orientar a nuestros hijos a seguir la dirección adecuada según los indicios.

Con los profesores profesores pasa algo parecido. Muchos tienen conocimientos, formación y ganas de actuar como reforzadores excelentes para nuestros hijos, pero si se dan condiciones adversas entre ellos, puede suponer un lastre. Como todos sabemos, un profesor te puede marca para toda la vida, y esto puede aplicarse tanto en un sentido positivo como negativo.

Pero si tenemos que hablar de las condiciones individuales que han de darse en los chavales para que se dirijan al éxito, debemos hablar de estímulo y motivación. La motivación no es otra cosa que “tener un MOTIVO” para hacer algo.

¿Cuál puede ser el motivo del estudiante?, pues pueden ser miles, pero solo uno, o quizá dos a lo sumo, son los que le activarán para dar el paso definitivo.

Es muy común que entre estudiantes regulares, desmotivados, etc,  en un momento determinado cambie su percepción y se produzca un “clic” interno que les predispone a cambiar completamente de actitud orientándoles desde ese momento hacía el éxito.

Parece que nada hubiera ocurrido, pero seguro que algunas cosas de su entorno y de su propio fuero interno, aunque a veces sean sutiles, han cambiado haciendo posible ese “milagro”.

Encontrar ese “resorte” que active el “clic”, encontrar la motivación de cada chaval, es algo complejo de explicar, ya que es totalmente subjetivo, en cada uno operan cosas distintas y funcionan estímulos diferentes, pero una vez encontrado, hay que trabajar con eso como soporte, latiendo por debajo en todo momento, lo demás es, trabajo, esfuerzo, técnica, perseverancia, etc.

Comencé el post diciendo que todos podíamos tener éxito en los estudios y también decía que la inteligencia no tiene porqué ser el elemento principal para lograrlo y es que, no creo que sea lo realmente decisivo. Hay muchas personas muy inteligentes fracasadas y muchas personas con un coeficiente intelectual normal que han llegado a lo más alto.

Es verdad que la inteligencia es necesaria, y a mayor capacidad intelectual, en principio mayores oportunidades de avanzar con rapidez, pero en realidad se trata más bien de un factor de tiempo. El que no tiene tan buenas cualidades intelectuales, necesita más tiempo de dedicación, trabajar de otro modo y emplear otras estrategias o técnicas, pero al final de lo que se trata es de que todos alcancen el objetivo, que es tener éxito.

Creo que “aprobar”, “tener éxito”, “levantar un fracaso o un reguero de fracasos”, es cuestión de realizar un trabajo a varias bandas.

Han de conocerse las circunstancias que rodean al estudiante y conocer su historia pasada. Conocer los estímulos con los que cuenta en la actualidad, cómo son los padres y si están comprometidos. Cómo es su colegio o instituto, cómo son sus profesores, sus compañeros, sus capacidades, sus puntos fuertes y débiles, sus estrategias y técnicas, y desde luego, saber si hay verdadero interés en reaccionar y cambiar. Una vez observado todo esto, se puede empezar a trabajar.

En ocasiones no hay disposición a cambiar y a hacer el esfuerzo necesario para lograr el éxito.

El alumno que se ha habituado al fracaso encuentra más sencillo el camino del fracaso, además, el del éxito supone mucho esfuerzo, a veces, demasiado. Si las personas que rodean a éste alumno no saben mostrarle las ventajas de tomar el otro camino, no lo harán.

Mostrar el camino del esfuerzo y el deseo del cambio, generalmente no consiste en hablar, sino en hacer.

Además, si una vez has tenido éxito, es fácil que lo repitas. Si ya has aprendido el camino, luego han de seguir la senda y será más sencillo pues existirá entrenamiento previo y menor incertidumbre.

Es complejo hacer un resumen de todo lo tratado en éste post,  porque en realidad hay mucho que decir todavía, pero el propósito era sencillamente explicar una realidad que veo todos los días, muchos estudiantes se rinden porque no tienen buenos resultados, han repetido, o tienen un cartel psicológico que dice “tú no vas a triunfar”, pero no es verdad, se pueden hacer muchas cosas, es necesario poner atención a todas las cosas que rodean a los estudiantes y a lo que son, a sus calidades, capacidades naturales, etc., y estimular su deseo.

Creo que para estimular a los estudiantes, algunas cosas a hacer son:

  1. Hay que verlos con capacidad para lograrlo
  2. No dar por hecho que saben que valen, ni que tan solo con decírselo lo verán. Hay que hacer por que entiendan que pueden y que tienen que hacer cosas para conseguirlo.
  3. Mostrarles con la práctica y experiencia que pueden ir haciendo logros y que éstos se alcanzan cada día con pasos cortos.
  4. No creer en los milagros. Las cosas no suceden por casualidad, todo responde a una estrategia: qué quieres, cómo lo vas a lograr y para qué. Estas son buenas preguntas a responder.
  5. Encontrarlo el motivo del alumno también depende de cambios a realizar en el observador que los busca: cómo localizar esos estímulos, cómo lograr cambios de actitud, de implicación…hay mucho que decir sobre esto, da para un post y así se hará. De entrada basta con que observes qué les interesa y qué hacen para conseguirlo, si la respuesta es que lo logran sin mucho esfuerzo, ya tienes una pista para empezar a cambiar algunas cosas.
  6. Favorece un entorno de superación. Por ejemplo, pertenecer a un equipo e algún deporte, como el baloncesto, patinaje en equipo, etc, donde se trabajen conceptos como la superación, el trabajo en equipo, el deseo de triunfar, etc.
  7. Quizá también te pueda interesar leer el post que habla de Las Claves para tener éxito no es "estudiar"

Cuando nos sentimos capaces, actuamos con capacidad y si sabemos qué queremos, con esfuerzo, nos orientamos hacía el objetivo para conseguirlo, así es como se logra el éxito.

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