Tres principios fundamentales para mejorar la autonomía de tu hijo

Un gran número de padres a menudo me preguntas cosas como ¿tengo que corregir los deberes a mi hijo/a, o no?, ¿debo enseñarle buenos hábitos de trabajo con firmeza?,¿debo preguntarle la lección, debo revisar sus tareas…?. En éste post puede que encuentres las respuestas e incluso otras preguntas que jamás te has hecho.

deberes padre e hija

Hoy vivimos una realidad con nuestros hijos muy diferente a la que vivimos en nuestra etapa de estudiantes.

Cuando nosotros, los padres, íbamos al colegio o instituto, nos levantábamos solos, preparábamos nuestra ropa y nuestra cartera y llevábamos hechos los deberes, o no…, en cualquier caso, no teníamos a nuestros padres detrás vigilando cómo habíamos trabajado, si estaba todo hecho, si estaba o no bien hecho, etc.

Era nuestra responsabilidad, y si no teníamos hechos los deberes o tareas experimentábamos las consecuencias.

¿Era ésta situación mejor a la actual?.

En mi opinión, si. Sin duda favorece la autonomía y contribuye a crear una imagen clara de la consabida causa-efecto, que en definitiva es lo que te hace reaccionar. Todo aquello que tiene consecuencias sobre uno mismo, incide en que tu comportamiento sea de una manera o de otra. Las consecuencias pueden ser buenas o malas, claro está. No hablaré en éste post de los castigos o cachetes que recibíamos de pequeños, lo dejaremos para otra ocasión, pero nos hemos llevado más de uno.

Si trabajas, obtienes dinero. Si trabajas muy bien, y eres único en tu trabajo, obtienes más dinero. Y lo contrario, si no trabajas, o eres un chapuzas, terminas encontrándote con la horma de tu zapato.

Pero en la actualidad algo ha cambiado. Nuestros hijos viven entre algodones, les protegemos de todo, incluso de sí mismos, de sus propios errores.

¿Qué tiene de malo que un día vayan con los deberes sin hacer, o dos o tres?, pues lo malo es que seguramente lleguen con una nota del profesor diciendo que no trabaja en casa con  efectos en las calificaciones.  Y ¿qué tiene de malo un suspenso?, si es el resultado de no haber estudiado, en realidad nos está dando un diagnóstico.

La situación es que los padres de hoy “evitamos” o tratamos de evitar que esto suceda, vigilando lo que hacen, lo que estudian, cómo lo hacen, etc.

Y yo me pregunto ¿Cuándo estás en el trabajo, el jefe te corrige lo que le vas a presentar, el cliente se pasa por tu taller para ver cómo estás reparando o haciendo el encargo?, no, se supone que tú lo sabes hacer.

Entonces, ¿no tenemos que corregir los deberes de nuestros hijos o tomarles la lección antes de los exámenes?. Yo creo que NO es lo más importante.

Si queremos que trabajen de manera AUTÓNOMA y sean responsables, tenemos que darles autonomía y responsabilidad y esto se consigue con CONFIANZA y aclarando algunos conceptos con ellos.

Porque la realidad es que esto si se trabaja, en mi opinión esto es justo lo que se tiene que trabajar, es decir, que tengan muy claro qué se pide de ellos, qué es trabajar bien para obtener buenos resultados y en qué se basa la responsabilidad y la confianza.

Los niños son muy listos, pero no consiste en hablarlo un buen día al cumplir los X años, consiste en ir en esa dirección desde que van al colegio y en función de su edad, de tal manera que desde que son capaces de ir al colegio y tener cierto trabajo para hacer en casa, hay que ir transmitiéndoles donde está su responsabilidad.

La responsabilidad también  está en que se preparen sus libros, o su ropa del día siguiente y si lo haces desde que son muy pequeños, mucho mejor, pues antes comprenderán lo que se les está pidiendo.

Al principio les acompañarás en sus decisiones y poco a poco las irán realizando por si solos, pero lo esencial es que parezca que lo hacen ellos y que alabes su buen trabajo, eso aumenta su confianza y refuerza su autonomía.

Imagina que tienes un hijo en primaria, en un curso bajo, primero o segundo, y llega diciendo que al día siguiente tiene que llevar alguna cosa de casa para trabajar. Tú le ves pequeño y te lo apuntas para que “no se le olvide llevarlo a clase”, en realidad a él no se le va a olvidar, pues su labor habrá terminado al transmitirte a ti su tarea, en cambio no debería ser así, su tarea es “recordar que tiene que llevar algo”, no decírtelo a ti para que te acuerdes.

Esto mismo sucede con sus trabajos. Un día llega diciendo que tiene que hacer un dibujo, o una presentación de tal cosa, y te pones a hacerlo con él o ella, porque las tareas de clase parecen haberse convertido en una tarea más del hogar, y te implicas realizando un trabajo  “fuera de serie” (nunca mejor dicho) porque nunca lo hubiera hecho así de “bien” sin tu trabajo.

Muchas veces me planteo que debería haber dos calificaciones, las de los hijos y las que les dan los profesores a los padres. En ocasiones he recomendado a los padres que orienten a sus hijos hacia estudios universitarios del agrado de todos porque así se pueden sacar la carrera todos juntos.

Nos estamos equivocando. Si el profesor pide a tu hijo/a que realice un trabajo, espera que presente un trabajo de su edad, no un memorándum. Pero no es lo malo que éstos no sean trabajos genuinos, hay dos cosas malas en todo esto:

  1. No favoreces la autonomía, la confianza ni la responsabilidad de tu hijo en el colegio, que debe ser el momento donde se empieza a  aprenden estas cosas.
  2. Y, te conviertes en esclavo de las tareas de tus hijos, pues una vez has comenzado, no hay marcha atrás, y cada curso aumenta las exigencias y las horas de dedicación.

Para que, en definitiva, lo que estés evitando sea algo que no se debe evitar, que “fracasen”. Si esto sucede, que no tiene porqué suceder ni ocurre en todos los casos, aprenderán que algo deben modificar y mejorar.

Entonces, ¿cuál es la labor de los padres dejarles trabajar a solas hasta que hayan terminado sin supervisión de ninguna clase?.

La medida la da cada caso. Todos sabéis qué clase de hijo/a tenéis, si es más o menos perfeccionista y trabajador, y si se siente más o menos comprometido con los deberes de clase y los exámenes. La labor de cualquier padre empieza por ahí, por saber hasta dónde llega por sí solo el niño/a  y donde necesita más apoyo.

TRES POSIBILIDADES, TRES CONSEJOS PARA MEJORAR SU AUTONOMÍA

  1. Si trabaja sin distracciones y compruebas que lo hace bien, felicítale y no insistas en cómo lo harías tú, él o ella están trabajando bien y obteniendo buenos resultados por si solos.
  2. Si se distrae, no servirá de nada que le sientes en una silla y le digas que no se va a levantar hasta no haber terminado, solo será un suplicio para él/ella, cogerá manía a la hora de trabajo y será poco efectivo y con malos resultados. Es mucho mejor que supervises cada poco tiempo si sigue concentrado y trabajando. Enséñale a dosificarse la tarea, ponle pequeñas metas dentro de sus trabajos que pueda realizar en poco tiempo de concentración, y cada vez que las haga en ese espacio de tiempo, con buena calidad, felicítale e insiste en que siga haciéndolo así de bien. Estarás reforzando su autonomía y ayudándole a centrarse cada vez un rato. Ese rato irá aumentando a medida que se vaya haciendo más mayor.
  3. En cambio si tu hijo/a es de los que acaba rápido pero la calidad deja que desear. Enséñale que “él/ella” lo puede hacer mucho mejor. No lo va a asimilar porque el hecho de que tú se lo digas “de viva voz”, lo aprenderá con consecuencias. Un recurso útil es ponérselo en su propia realidad.

Si un día ha hecho mal su trabajo, dile que le vas a poner un bocadillo con un trozo de pan duro del día de antes y pregúntale si le parecería un bocadillo rico y apetecible. Te va a decir que no, por supuesto. No se trata de castigarle y de que se coma el pan duro, se trata de que compruebe la diferencia entre lo que está bien hecho y mal hecho.

La mayoría conoce la diferencia sin que se lo tengas que explicar, pero no ven las consecuencias.

Dile que puede hacerlo mejor, que confías en que lo hará mejor y sabrá hacerlo y que no esperas menos de él/ella. Hazle entender que esforzarse tiene efectos positivos, ya que solo tendrá que trabajar una vez porque no lo tendrá que repetir hasta que esté a nivel aceptable, además, todos estaréis mucho más contentos.

Cuando hablamos con los niños debemos procurar que sientan que ya son lo que esperamos de ellos, pues esto les forzará a actuar de la manera que esperamos, se sentirán “obligados” a cumplir con éstos objetivos.

Te invito a que les digas a tus hijos: “ánimo, sé que lo puedes hacer muy bien sin perder tiempo, y sé que me lo vas a demostrar”. Asegúrate que el encargo es razonable y asumible, ponle pequeñas metas alcanzables.

Estos pequeños retos van enseñándoles el camino del trabajo autónomo y responsable desde su niñez. Tranquilo, si ya están en la etapa adolescente, también se puede trabajar todo esto.

Pero lo haremos en otro post. ¿Qué te ha parecido?, ¿quieres dejar tus comentarios?. Compártelo si crees que a otros les puede interesar y no olvides suscribirte si quieres recibir todas las semanas artículos en tu correo.

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2 comentarios en “Tres principios fundamentales para mejorar la autonomía de tu hijo

  1. Jlo

    Me gusto la forma de reflejar con toda claridad esas dudas, problemas, y conjeturas que tenemos. Un verdadero lio para nosotros, padres y madres, que no queremos que nuestros hijos fracasen, o lo pasen mal, aunque es ley de vida que se caigan, lo malo es que no sabemos si solos podran levantarse. Sin nuestra ayuda...dificil la verdad, en una sociedad tan voraz e individualista como la que vivimos, pero quien dijo MIEDO. Juntos podremos solucionarlo..

    Enhorabuena por el Blog.

    Responder

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